MÁS ALLÁ DE HABLAR de un nuevo modelo de ser humano, y evitar con ello que una vez más sea lo que se espera de un grupo socialmente etiquetado, nos aventuramos a manifestar bajo este reto de compartir camino y misión, con niños “indebidamente” diagnosticados de múltiples síndromes.

La actual generación de niños es muy diferente a la de sus predecesores. Estos nuevos niños son especialmente inteligentes, brillantes y sabios. Ellos se sienten muy atraídos por la tecnología moderna, pudiendo dominarla fácilmente, incluso las más complejas y difíciles. Son impetuosos, se concentran en lo que hacen y son honestos en relación con sus sentimientos. Las relaciones son importantes para ellos.

Tienen una fuerte voluntad, un fuerte sentido de su propia autoestima y con frecuencia rechazan completamente ser dominados por sistemas autoritarios, ya sea en la escuela o en la familia. Ellos tienen problemas en la escuela y tienden a ser etiquetados con ADD (falta de atención) o ADHD (hiperactividad), y como adolescentes pueden llegar a involucrarse en drogas, alcohol y otras formas de comportamiento “extremo” disfuncional.

¿Pero quiénes son estos niños y por qué su comportamiento es tan extremo y tan difícil para los padres, para los educadores y para las comunidades?

Realmente, nosotros, los “llamados” adultos tenemos que entender la razón de la necesidad de sus talentos especiales. Estos niños, están llegando para ayudar a la transformación social, educativa, familiar y espiritual de todo el planeta, independientemente de las fronteras y de las clases sociales.

Su función es resquebrajar los viejos sistemas de nuestra sociedad para que algo nuevo pueda ser creado. Ellos son como catalizadores para desencadenar las reacciones necesarias para la transformación del planeta. Su misión es aumentar la tasa vibratoria, y poseen mejores condiciones biológicas para manejar las impurezas creadas por el hombre, incluso un potencial de cambio en su ADN.

El cambio que aportan estos chicos se manifiesta en la activación de 4 códigos más en el ADN. Lo normal en los humanos es tener 4 núcleos que, combinados en sets de 3 producen 64 patrones diferentes llamados códigos. Los humanos tenemos 20 de esos códigos activados que proporcionan toda la información genética; excepto 3 códigos, que son los códigos de “arrancar y parar” como si se tratase de una computadora. Hasta ahora, la ciencia ha considerado estos códigos desactivados, pero aparentemente, los nuevos niños nacen con un potencial de activación de cuatro códigos más.

Estos pequeños vienen con un sistema inmunológico fortalecido, manifestando inmunidad a las enfermedades.

Ellos poseen una estructura cerebral diferente en lo que se refiere al uso de los potenciales de los hemisferios izquierdo y derecho. Esto significa que van más allá del plano intelectual, estando el foco de su brillo en el plano de la acción.

Nos ayudarán a destituir dos paradigmas de la humanidad:

  1. El distanciamiento entre pensar y actuar. En nuestra  sociedad actual todos sabemos lo que está bien o mal. Sin embargo, frecuentemente actuamos diferente a como pensamos. Estos niños van a inducirnos a disminuir este distanciamiento, generando así una sociedad más auténtica, transparente, verdadera y con mayor confianza en las relaciones.
  2. Mudar el foco del Yo hacia el prójimo a partir del restablecimiento de la autenticidad y la confianza de la humanidad, requisitos previos para que podamos respetar y considerar más al prójimo que a nosotros mismos. Como consecuencia, disminuirá el egoísmo, la envidia y las exclusiones, resultando en una mayor solidaridad.

Estos niños tienen la capacidad de ver más allá de los espectros de la Luz y escuchar todo tipo de sonidos, incluso su propio fluido sanguíneo. Denotan una destacada hipersensibilidad táctil.

Se les adjudican grandes dosis de intuición, la cual se demuestra en el desarrollo de la telepatía, cualidades para predecir el futuro y también reconocer la presencia de seres etéreos a su alrededor. Además, algunos menores llegan al mundo con el don de la sanación.

Estas criaturas no aceptan la imposición ni la autoridad, rechazan la manipulación, la inautenticidad y la deshonestidad. Tampoco aceptan los viejos trucos de la disciplina basados en crear temor y culpa.

Esta filosofía o misión puede sonar bonita y hasta poética, pero no es una tarea fácil ni para los niños, ni para los padres y educadores, los cuales continuamente se verán sometidos al enfrentamiento de su propia realidad desarrollándose una enorme confusión, sobre todo en la educación de los niños, ya que pocos estarán preparados para manejar esta situación.

Debido a que ellos funcionan con tan grande nivel de conciencia, estos niños son extremadamente sensibles tanto al medio ambiente como a las emociones y sentimientos de otros. Ellos han venido a instruirnos con relación a la tolerancia para los otros y para nuestro hogar, el planeta Tierra.

Están aquí para confrontarnos con esas realidades en el ámbito familiar y comunitario. Ellos nos obligan por medio de su propia presencia a darnos cuenta de lo que le hacemos a nuestro planeta y a nosotros mismos. Ellos lo hacen como guerreros espirituales, esto es, viviendo su verdad y haciéndonos conscientes de nuestra verdad.

También están aquí para divertirse. Un tema constante en sus vidas es el deseo de disfrutar el presente.

En resumen, los niños de hoy son diferentes, vienen con atributos muy distintos y por lo tanto su trato debe ser diferente.

Son niños de cambio, vienen a mostrarnos, a enseñarnos y a despertar en nosotros nuevas maneras de hacer las cosas, desde el respeto por la diferencia y el amor.

Saben que son algo más que cuerpo Físico y por ello, tienen más comunicación con otros planos y sus correspondientes energías y con la razón de ser de nuestra existencia. Son puente entre el cielo y la tierra. Tienen una mayor conexión con el mundo espiritual. Son seres más evolucionados, más inteligentes y más despiertos.

Les cuesta mucho fingir y adaptarse a aquello con lo que no están de acuerdo.

No responden al autoritarismo ni a la disciplina sin argumentos. Son altamente perceptivos y sensibles. Saben mirar a través de las personas. Algunos tienen dones especiales que les han sido otorgados para poder llevar a cabo su misión. Son exploradores, investigadores y creadores. Tienen su verdad y la quieren expresar.

No les gustan los sistemas establecidos, no les gusta lo que no permite apertura, avance ni cambio. Cuestionan lo rígido. Les cuesta adaptarse a espacios que no ofrecen oportunidades para desarrollar la intuición, lo impredecible ni la creatividad.

Quieren hacernos reflexionar acerca de muchas ideas que tienen estancado a nuestro planeta. Maduran más temprano aunque no pierden su gusto por el juego.

Algunos tienen tendencia a ser vegetarianos.

Comprenden a sus familiares, en especial a sus padres, más de lo que los propios padres se comprenden a sí mismos. Destapan problemas familiares o entre los padres.

Son más sintientes que pensantes, es decir, están mas conectados con su intuición y su corazón que con su intelecto. Lo único que quieren es ser ellos mismos, ayudarnos a ser nosotros mismos también, para lo cual necesitan que su mensaje sea “escuchado”.

Son más inquietos de lo normal, tienen una energía que, en ocasiones, no saben como manejar. Algunos prefieren pasar mucho tiempo solos, entretenidos en sus juegos (lo cual no implica una depresión).

Cuando estos niños están sufriendo, están siendo maltratados, cuando no se les permite su libre expresión, y especialmente se sienten obligados a permanecer donde no se les permite ser lo que son o cuando viven en ambientes que no permiten el cambio, el respeto por la diferencia o hay falta de amor (ambientes de vieja energía), presentan las siguientes características:

  • Manifiestan alteraciones en el campo emocional, físico y mental.
  • Se enferman y muestran graves trastornos de conducta, mostrándose rebeldes, indiferentes u obstinados.
  • Sufren mucho, hasta el punto de sentir dolor por vivir.
  • Algunos se han intentado quitar la vida.
  • Se vuelven miedosos, retraídos y poco comunicativos, pero manifiestan su dolor a través de síntomas físicos.
  • Algunos tienen serios problemas de autoestima generados por el rechazo permanente de sus familias o rechazo social en general, por el hecho de ser diferentes o por ser más inquietos que la mayoría.
  • Cuanto más se les exige y más duro se les trata, más agresivos se comportan y dichas conductas violentas van a mantenerlas hasta que el adulto cambie su actitud.

El sistema educativo no está evolucionando a la par que ellos, no saben como manejarlos. En muchos casos son mal diagnosticados como niños hiperactivos, con déficit de atención, asperger, autistas, etc. Desde el campo de la salud, una de las medidas aplicadas para estos diagnósticos, parece que cada día adquiere más adeptos y es más frecuente, es la administración de medicamentos para mantenerlos quietos, lo cual agrava el problema, refuerza la baja autoestima del niño y evita que los colegios y los padres hagan la  verdadera tarea: aprender y evolucionar en la educación de los niños.

Algunos profesionales y educadores insisten en tratar a estos niños de forma igual y esperan que todos los niños se comporten de la misma manera, y aquellos que se atreven a “romper el molde” son clasificados como líderes negativos o niños  problema,  en  el  mejor  de  los casos. Pero la verdad es que son niños diferentes que traen un mensaje para el planeta y nuestra misión como padres, educadores y profesionales es escuchar este mensaje y permitir que sea entregado.

Podríamos resumir de forma general dos grandes mensajes que estos niños traen según su personalidad:

  1. Unos vienen a cuestionar nuestra manera de hacer las cosas, vienen a generar cambio, evolución y a demostrarnos que algunos de nuestros sistemas están obsoletos.
  2. Otros vienen a sembrar amor, paz y conciliación.

Para saber el mensaje particular que cada niño trae, es necesario dejar que se exprese, escucharlo, permitirle libertad y estar cerca de ellos y poco a poco, con la vida, el mensaje comenzará a ser revelado.

  • Amarlos incondicionalmente.
  • Aceptar que son diferentes y soltar el deseo de que sean iguales a otros niños o a como eran los padres de pequeños.
  • Entender que incluso con sus dones y sabiduría tienen lecciones que aprender.
  • Ayudarlos a anclarse a la tierra y a que encuentren su misión, a que entreguen su mensaje.
  • Cuidar su autoestima (que se fortalezcan).
  • Ayudarlos a sanar cuando han sido maltratados.
  • Ayudarlos a que sean creadores de su vida. Que son capaces de lograr cualquier cosa que se propongan. Permitirles que experimenten.
  • Son hijos de Dios, están de paso por sus vidas, trátenlos como tratarían a un invitado en su casa.
  • Abrirse a esta nueva experiencia y estar abiertos a hacer las cosas diferentes.
  • No compararlos entre sí, cada uno viene con su propia energía.
  • Tanto padres como hijos juegan el Rol de Estudiante y de Maestro.
  • Ayudarles a sentirse especiales aun cuando son diferentes.
  • Ayudarlos a liberar el exceso de energía que traen, descubran con ellos como disfrutan y se desarrollan a través del arte.
  • Convertirnos en padres y educadores Espirituales (conocedores de nuestro espíritu).
  • Magnificar lo bueno en ellos. Darles reconocimiento.
  • Confiar en sus elecciones y soltar el control que sea como “YO quiero”.
  1. Se les deben permitir opciones. Nada por las malas.
  2. El punto de vista de estos niños debe ser escuchado.
  3. Explique el por qué de la norma o regla (y esté dispuesto a que le demuestren que está equivocado).
  4. Sobre todo, la disciplina debe ser con amor.
  • Requieren acompañamiento por parte de los padres a través del juego.
  • Manifiésteles afecto de forma explicita con besos, abrazos y palabras amorosas.
  • Recuérdeles lo felices que están ustedes como padres o educadores por tenerlos cerca (es una manera de darles la bienvenida a la tierra).
  • No utilicen el chantaje. Ofrezcan alternativas, no imposiciones. Negocien con ellos.
  • Para ellos no hay nada obvio, hay que explicar reglas claras antes de… y no después de….
  • Estar abierto a una sugerencia por parte de ellos. Sea flexible.
  • Escucharlos, no cuestionarlos, respetar su punto de vista.
  • Para que no vean tanta televisión, cautívelos ofreciéndoles otras actividades, denles opciones y participen ustedes, como padres, de ellas.
  • Escoja el colegio con ellos y permítales estar en un lugar donde fomenten la creatividad, respeten la diferencia y no donde deseen fabricar niños robots todos iguales que hablan solo cuando el profesor lo permite.
  • No les gusta aprender de memoria ni llenarse de datos sin sentido. Enséñeles a través de la experiencia.
  • Respeten su ritmo, cada niño es diferente. Los padres y los colegios deben aprender esto. Quien hace las cosas mas rápido no necesariamente es más feliz, ni es mejor.
  • Eliminen la palabra castigo de su vocabulario. Más bien enseñen que todo acto tiene una consecuencia. Sea firme con amor.
  • Estar presentes en el “ahora” con ellos. Estamos tan metidos en nuestro mundo de adultos que como padres nos ocupamos de vestirlos, alimentarlos y llevarlos al colegio, pero no nos relacionamos realmente con ellos. Estar presentes también es jugar con ellos.
  • Con ellos sentir más que pensar. Disfrútelos más, vuélvase niño con ellos.
  • Poner límites con amor y explicando.
  • No amenazarlos cuando creemos que no somos capaces de manejarlos. Esto nos aleja más de ellos.
  • Ningún comportamiento de ellos justifica el maltrato físico o verbal por parte nuestra.
  • Ayudarlos a que expresen, se conecten con sus emociones y se responsabilicen por ellas (tienen la opción de elegir como sentirse). No les prohíban llorar.
  • No tratarlos como víctimas, alentarlos a que busquen soluciones.
  • Ayudarlos a descubrir cuales son sus pasiones, qué los inspira, algo en lo que encajen.
  • Motivarlos a que terminen lo que empiecen. Elogien cada cosa que terminen.
  • Mírenlos a los ojos cuando les hablen.
  • Respeten su madurez como alma. Confíen en sus decisiones.
  • Denles pequeñas responsabilidades que sean de su agrado.
  • Permítanles espacios para inventar cosas y ser muy creativos.
  • Compartan con ellos las responsabilidades del hogar y no como castigo sino como trabajo en equipo.
  • No los sobreproteja.
  • La comida chatarra les baja la vibración.
  • Denles espacio para explorar e intentar alcanzar logros: no les den todo hecho y aun sabiendo que se van a equivocar, permítanles experimentar y que saquen sus propias conclusiones. Si el niño no ha pedido ayuda o no la quiere no le obligue, simplemente supervíselo a distancia para evitar que se lastime.
  • La medicina natural les ayuda y reaccionan muy rápido.
  • Con ellos hay que ver mas allá, lleguen a su mundo Interno.
  • Háblenles con la verdad. Se sorprenderán de su sabiduría y capacidad de entendimiento. Cuando ustedes les mienten ellos lo saben aunque no lo digan y les perderán la credibilidad.
  • Cuiden de no hacerles partícipes de noticias ni programas cotidianos porque desarmonizan sus almas sensibles.
  • Use con ellos Música con ritmos suaves (música clásica) para tranquilizarlos, sobre todo a la hora de dormir.
  • Léanles o cuénteles historias no violentas para dormir.
  • El contacto con la naturaleza los armoniza, los tranquiliza, los limpia energéticamente y los centra. Una vez a la semana, como mínimo, aportaría grandes beneficios a estos niños para que estén en contacto con la tierra y la arena, el agua, las plantas, etc.
  • Como padres y como educadores sois los mejores ejemplos; no importa lo que digáis siempre que coincida con lo que penséis.
  • Para acompañar a estos niños debes convertirte en una Madre / Padre / Educador Espiritual.
  • Si en un momento dado no sabes como actuar, pregúntate ¿cómo me gustaría que actuasen conmigo?

Los niños mal diagnosticados con diferentes síndromes también traen mensajes que, por nuestras estructuras precarias, no podemos terminar de entender.

Los niños diagnosticados con autismo, son seres que aún no pueden anclar su alma a esta  tierra.  Son  almas  que  claudican  ante la misión escogida y no pueden enraizarse dentro de la familia y su entorno. De este modo, no conectan  a nivel físico ni cognitivo con el medio donde habitan y su alma vive una vida alejada de la materia y de las coordenadas espacio-tiempo. Generalmente, se rehúsan al contacto físico y a la mirada porque no pueden fusionar todos sus cuerpos, sobre todo, el etérico (o astral), que es el que maneja al resto, viviendo en otro estado de consciencia, muchas veces, más elevado al nuestro. Son seres sumamente inteligentes que no desean por propia voluntad conectarse con este mundo, dejando su cuerpo deambular sin sentido en esta dimensión. Si bien es su voluntad mantenerse alejados, podemos ayudar a contactar a través de métodos de anclaje, contacto con la madre, vinculación con los hermanos de otras especies, logrando, al menos por instantes, integrar todos sus cuerpos sutiles. Debemos respetar la decisión de no querer contactar, pues su alma no se siente segura aquí. Nuestra tarea es propiciarles momentos de amor incondicional para que puedan trasmitirles a otras almas que la humanidad está cambiando; que estamos aprendiendo a aceptar y respetar todas las formas de vida.

Que haya niños considerados autistas es un mensaje a la humanidad de que debemos ser más respetuosos y más abiertos a las diferentes manifestaciones de vida dentro de este planeta. Amor es lo que necesita la humanidad para cambiar las viejas estructuras y este es el mensaje que traen los nuevos niños, los niños de la nueva era, maestros jugando a ser niños, maestros sembrando la semilla cósmica en el corazón de cada ser humano.